Durante este periodo
(IV-VI) se desarrollaron dos tipos de música la cristiana y la profana. Veamos
a continuación sus aportaciones a la evolución de este arte.
La música cristiana.-
Los cambios producidos por el feudalismo en las sociedades también afectaron a
la música. En primer lugar existía una profunda preocupación por la religión,
lo que favoreció el desarrollo de la música litúrgica a partir del siglo XI y
cuya máxima expresión es el canto gregoriano, una melodía, cantada al unísono, que traducía el
sentimiento religioso por la propia fuerza de su elocuencia, sin apoyos
armónicos ni rítmicos.
Durante este periodo
también se crearon los primeros sistemas de notación musical, es decir, los
neumas.
Los
neumas son una combinación de barras y puntos que aparece en ciertos fragmentos
de los manuscritos a mediados del siglo XI y que deriva de los acentos de la escritura
literaria. Las barras inclinadas corresponden a las notas agudas y los puntos a
las notas graves. Estos signos no dan ninguna indicación sobre los intervalos
ni la altura absoluta de los sonidos.
Con
el tiempo estos sistemas se fueron perfeccionando y homogeneizando hasta
derivar en el pentagrama y en las siete notas clásicas. El pentagrama de cinco
líneas apareció en España en el siglo XIII.
La
música profana.- Paralelamente a la música cristiana se estaba desarrollando la música
profana o trovadoresca. No
se poseen muestras de muchas canciones profanas de la Edad Media anteriores al
siglo XI, sin embargo, el repertorio debió de ser muy abundante, a juzgar por
la cantidad de edictos eclesiásticos que lo condenaban.
Los
trovadores fueron los primeros poetas-músicos que adoptaron el latín como
lengua común. Son hombres que han dejado de ser guerreros como sus antepasados
y que han recibido la educación en abadías. Algunos de los géneros que crearon
fueron las trovas, las tiradas estróficas, los rondós trovadorescos y los
cantares de gesta que derivan de la letanía eclesiástica. Sus largas sucesiones
de versos se cantan sobre la misma frase melódica.
A
partir del siglo XII y a medida que se afirmaban y definían los modos y la
música adquiría un carácter tonal, surge la polifonía, es decir, el arte de combinar sonidos distintos. Sobre una voz que sostiene la melodía
se van agregando otras voces, en variaciones horizontales y verticales.
Este
periodo se caracteriza porque surgen nuevas formas, se perfeccionan los
sistemas de notación y se impone, en el campo religioso, la misa como la forma
más importante de música litúrgica. También es una época en la que empiezan a
surgir los grandes compositores como Antonio Cabezón o Palestrina.

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