La música impresionista manifiesta un estado momentáneo y sus
rasgos característicos son: la ampliación de la tonalidad mediante la
utilización de otras escalas diferentes de las de la tonalidad mayor-menor; la
descomposición de las sonoridades en el mayor número de colores específicos por
medio de la consideración de los sonidos armónicos, y el perfecto acoplamiento
de la armonía y la melodía. La música folclórica europea, sobre todo la
española, la de las culturas musicales exóticas, especialmente de Asia
oriental, y la música perteneciente al romanticismo tardío tuvieron gran
influencia en la música impresionista.
Los principales
representantes del impresionismo francés fueron Claude Debussy y Maurice Ravel;
éste último manifiesta en sus obras una predilección por las formas musicales
clásicas. Otros compositores influidos por el impresionismo fueron
MacDowell, en E U, F. Delius y C. Scott, en Inglaterra, M. De Falla, en España,
O. Respighi, en Italia, K. Szymanovski, en Polonia y F. Schrecker y M. Reger,
en Alemania.
Características del impresionismo musical
Las principales características del impresionismo musical
son:
Fuentes de inspiración objetivas, con la mirada puesta en la
naturaleza.
Desaparición de la melodía lineal para dar paso a masas
sonoras de acordes unas junto a otras sin aparente coherencia, pero de gran
efecto auditivo.
Ruptura con la armonía tradicional y las reglas clásicas, y
creación de nuevos acordes relacionados por bloques.
Colorido orquestal brillante y sensible con aplicación de
armonías y escalas nuevas.
Formas en principios vagas e imprecisas, pero que presentan
un fondo estructural muy trabajado.
Creación en las obras de una atmósfera sonora basada en
«impresiones» auditivas.
Búsqueda del placer en el sonido como fin último de la obra
musical.
Predilección por los títulos poéticos.
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